Cuando intenté estar un año sin smartphone

Tiempo de lectura: 4 minutos
Publicado el: 31/05/2018
Actualizado el: 13/07/2020

El año pasado decidí no usar un smartphone por un año. Dejé de usar el Motorola Moto X y compré el Alcatel 1052, que por otro lado no pude elegir porque en la tienda no había otro celular no inteligente... Yo creo que la idea de todo esto fue encontrar otras formas de hacer las cosas. Y ahora creo que eso es lo más importante.

Ello no significó dejar de usar algunas herramientas tecnológicas, sino más bien empezar a ver y hacer las cosas recurriendo a otras herramientas. Seguí usando mi laptop y eché mano de otros gadgets y accesorios que no tenían un lugar tan principal entre las cosas que llevo todos los días conmigo.

Este reto lo llevé de la siguiente manera.

Sin contactos

No tuve contactos guardados en el celular. Todos los contactos estuvieron guardados en la lista de contactos de Gmail o en mi cabeza. Si no recordaba un contacto es porque no debía estar en mí. Puede sonar exagerado, pero el minimalismo que busco en mi vida debe empezar por tener solo información de contacto necesaria. ¿Para qué tener el número de una persona con la que te cruzaste una vez y no volverás a llamarla?

El viejo iPod

Saqué el viejo iPod classic de 160 GB con música de hace varios años para reemplazar Spotify en el móvil. Para poner canciones nuevas usé aria2, una herramienta de descarga multiprotocolo de línea de comandos, que uso principalmente para descargar torrents; porque mucha música que me gusta no está disponible en servicios de streaming. Y uso aria2 también por cuestiones minimalistas. ¿Si ya tengo la interfaz de línea de comandos para hacer casi todo, por qué usar un cliente de torrent con una interfaz gráfica de usuario?

Otro aspecto importante de solo usar el iPod era que no tenía ninguna notificación en el camino. Cero notificaciones. Eso es algo que también se puede lograr configurando DND, pero no es lo mismo, porque de todas formas hay que configurarlo.

La laptop

Dejar de utilizar un smartphone significó para mi hacer cambios en las aplicaciones que utilizo. Eso quiere decir instalar y desinstalar aplicaciones.
Tuve que desinstalar éstas porque no voy a utilizaras sin un smartphone:
- AirDroid
- Android File Transfer
- WhatsApp

Y instalé iAWriter porque solo la tenía en el celular.

Moverme en la ciudad

Para ir de un lado a otro en Cusco usaba EasyTaxi o Uber. Entonces tuve que usar alguno de los servicios que solicitas unidades por teléfono. Este cambio fue el más dificultoso, porque el servicio de taxi por teléfono no es tan rápido y el seguimiento es complicado. Además que los tiempos de espera son mayores y normalmente hay que llamar más de una vez cuando el conductor no encuentra la dirección de recojo.

Apuntes

¿Volver a usar la vieja libreta para hacer apuntes? No sé cómo voy a hacer esto, porque en el celular usaba Simplenote y Wunderlist, el primero para hacer apuntes en texto plano y el segundo para hacer listas de tareas. Cuando llevaba apuntes en mi libreta lo hacía usando el método de toma de apuntes de Cornell con algunas modificaciones para registrar y mantener ordenada la información en el tiempo: a) el uso de etiquetas no está especificado en el método de Cornell, pero tenerlas para gestionar los apuntes por temas es invaluable; y b) la numeración de las páginas, por otro lado, permite regresar a la página que uno está buscando de una forma muy simple. Así que eso fue lo que hice de nuevo.

No es tan trágico estar sin smartphone. Pero la presión de la vida moderna nos pide a gritos que tengamos uno. Y eso sucede más aun cuando en el mundo laboral actual. No basta con responder mensajes por Messenger, Skype, correo electrónico o SMS cuando puedas. Si no tienes WhatsApp, no existes. ¡Cómo no vas a tener WhatsApp! Es inaceptable.

Y también sucede que la presión venga desde dentro. Una de las primeras molestias que tuve fue con el tamaño del iPod. No es una tecnología tan obsoleta como la del Walkman o Discman, pero comparado con el tamaño de los celulares actuales, el iPod es pequeñito. Y solo por sentirlo pequeño tenía la idea de que es antiguo. Es raro. Pero incluso esas pequeñas diferencias de diseño juegan con nuestra idea de lo obsoleto.

Más por la presión de la gente moderna que por los juegos subliminales del diseño, decidí después de cinco meses comprar un nuevo smartphone. Entonces compré un Nextbit Robin para regresar al highway. Y claro que voy a seguir utilizando smartphones, pero de lo que estoy seguro es de que no los necesito; otras personas los necesitan y requieren que yo tenga uno para que pueda "comunicarme" con ellas.

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