El rock español y yo

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Publicado el: 12/07/2020
Actualizado el: 13/07/2020

No recuerdo en qué año de universidad un deleznable profesor universitario citó en clase el verso "(...) ya no sé si esta vez todo está dentro de mí, y ya no puedo escapar (...)" de Seronda de Nacho Vegas. Pero esa fue la primera vez que escuché hablar de Nacho Vegas. La cita me pareció profunda y decidí buscar todo lo que entonces podía encontrar en Internet.

Como no andaba muy bien de ánimo por entonces, de hecho vivía en una ciudad en la que no salía el sol y el clima me generaba una alergia terrible, las canciones de Nacho Vegas me cayeron como anillo al dedo. Y, como no podía pasar de otra forma, Seronda se convirtió en una canción que cayó en el playlist que escuchaba a diario en un reproductor de música que no me gustaba mucho, pero que podía comprar, con unos audífonos de espanto que venían con él. La escuchaba tanto que empecé a analizarla morfosintácticamente utilizando la teoría de la sintaxis funcionalista de Lisardo Rubio. Y me gustó mucho más. Quizá una de las cosas que más me atrajo de esa canción fue la composición lírica; cosa que comprendí después al leer en un blog los estudios de filología hispánica que había llevado Nacho Vegas. Era comprensible que alguien como él había podido escribir una canción tan genial.

De hecho me gustaba mucho la música de Nacho Vegas. Pero no tenía ni uno de sus discos en físico. Aunque me moría por comprar discos, todavía no me había echado a coleccionarlos. Había regalado los que tenía. Y todavía no tenía un espacio para tenerlos. Pero uno de mis mejores amigos me regaló El manifiesto desastre, disco que tengo hasta ahora y lo guardo con mucho cariño.

Pues empecé a escuchar más. Garzón, Grande-Marlaska, Tachenko, Fundación Robo, Abraham Boba, Joseba Irazoki, DePedro y otros que no me marcaron en el corazón. De todos ellos, Abraham Boba también terminó tirando un par de canciones en ese playlist maldito que me acompañaba todos los días durante todos mis movimientos en la ciudad. A Abraham Boba no le dedique ningún tipo de análisis lingüístico, pero al igual que a Nacho Vegas, es uno de los cantautores españoles que todavía hoy escucho cuando cocino en casa. Me encanta. Recuerdo la primera vez que lo escuché. Era un video en YouTube en el que aparecía Abraham Boba cantando solo sentado frente al teclado. No recuerdo que canción era. Pero me quedé pegado. Y me escuché todo lo que había escrito antes y después de esa canción. Y desde Podría Haber Sido Peor extrañaba algo nuevo de él.

Y hoy es que descubrí León Benavente. Sí, hoy. Como si hubiera vivido debajo de una piedra todo este tiempo. Es cierto. Musicalmente Spotify nos tiene bajo una piedra con sus recomendaciones. No nos deja levantar la cabeza. Nos tiene subyugados a lo que los algoritmos quieren que escuchemos.

En fin, vamos al grano. León Benavente, que no tiene nada que ver con el presidente regional de Cusco, esta conformado por Abraham Boba y otra gente. Lo bacán es que entre esa otra gente está Luis Rodríguez, que junto a Abraham Boba toca en la banda de Nacho Vegas, Eduardo Baos, de Tachenko, y César Verdú, de Schwarz. Una combinación genial, genial como las canciones que componen.

La canción del daño es una de las que más me gustan del álbum Vamos a volvernos locos y que quiero compartir con ustedes.

 

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